Una oportunidad única de experimentar una cultura completamente diferente, con códigos diferentes y un alto sentido del respeto.

Fue una experiencia que modificó sustancialmente mi visión del mundo y de la vida. La admiración y curiosidad que sentí desde niña por ese país fue satisfecha con creces: cumplí un sueño. La cultura ancestral de este país, sumada a la calidad educativa y la generosidad de los profesores y colegas docentes de todo el mundo fueron muy enriquecedoras. Estudié en la Facultad de Arte Educación de Hiroshima, una ciudad que se pudo recuperar junto a Nagasaki, luego de las bombas atómicas.
Además de la Beca Mombusho para docentes en actividad, tuve la dicha de ser seleccionada en dos oportunidades en el Programa de Artistas en Residencia del Instituto de Estudios Cerámicos de Shigaraki, donde pude realizar un sinnúmero de producciones cerámicas que tuve la posibilidad de exponer en muestras junto a artistas japoneses y del resto del mundo, pasando luego a formar parte algunas de ellas de la Colección Permanente del Museo de Arte Cerámico, The Shigaraki Cultural Park.

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