Fue la mejor experiencia de mi vida. Me orientó y dirigió intelectual, humana y espiritualmente.

Como descendiente de japoneses (3 abuelos), siempre tuve muchas ganas de conocer Japón, debido a la situación económica de mi familia, era muy difícil poder viajar. Cuando terminé mi carrera, me puse el objetivo de estudiar en Japón, y solicite la beca en el año 1997. Viajé en octubre 1998. Llegué a Narita en otoño, un día frío y lluvioso.
Mi experiencia fue muy completa, desde el punto de vista académico, fue muy productivo. Estudie en una universidad de un excelente nivel, que me brindaron todo, una odontología del primer mundo. Aprendí una nueva técnica de atención a niños.
Tuve prácticas sobre modelos. Mis compañeras japonesas fueron muy amables y me ayudaron constantemente. Mis profesores, hicieron todo lo posible para que yo entendiera, dialogábamos en japonés e inglés. Fue muy enriquecedora la pasantía en la universidad de Tokio.
En cuanto a la vida diaria de Japón, pude conocer mi familia y además conocer más sobre las costumbres y cultura japonesa.

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