Mi experiencia en Japón fue muy intensa. El sueño de toda una vida se volvía realidad y desde el comienzo intenté aprovechar al máximo de cada segundo en aquella tierra tan especial que por muchos años había soñado alcanzar.

Una experiencia muy enriquecedora en muchos aspectos de mi vida. Un desafío importante en los niveles académicos, lingüísticos, sociales y culturales, que al cabo de experiencias más o menos satisfactorias, pude concluir mis estudios con una valoración positiva, con capacidad de expresarme y comprender conversaciones y carteles, incluso monografías de mi especialidad con la ayuda de un diccionario electrónico (en esa época no contábamos con un traductor online), y con una gran afinidad por las tradiciones culinarias y artísticas, que son tal vez la mayor influencia en mis preferencias actuales.

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