La primera vez que viajé todavía no existía internet, por lo que no podía tener una idea previa, pero fue realmente lo mejor que me pudo haber pasado. Viví la experiencia de una forma natural y si bien mis conocimientos del idioma eran muy básicos pude transcurrir el proceso de aprendizaje y adaptación a una cultura tan diferente de una forma muy positiva. No sólo conocí sobre Japón sino que hice amigos de todas partes del mundo que nos unió la experiencia y aún hoy 20 años después continuamos esa amistad tan profunda que no importa ni el tiempo ni la distancia.

Fue una experiencia excelente y única. Luego de regresar realicé varios viajes de intercambio académico. Al no tener la barrera del idioma logré integrarme rápidamente al ambiente universitario. Los profesores de la cátedra me invitaron a participar como uno de los docentes durante toda mi estadía de la beca. Después de esta experiencia pude alentar a profesionales arquitectos y de otras disciplina de nuestra Universidad a realizar becas al Japón, quienes hoy son profesionales y académicos reconocidos a nivel nacional.

Mi experiencia en Japón fue magnífica. Habiéndome especializado en el idioma japonés y en la cultura japonesa, pude enriquecerme académicamente desde la mismísima fuente de información que es Japón. Desde mis profesores hasta mis compañeros todos han contribuido para que pueda estudiar en un ambiente académico óptimo, cordial y amistoso. Por otro lado, he podido conocer personas japonesas y extranjeras muy amables, estrechando vínculos de amistad que no olvidaré jamás. Por último, en lo personal, la experiencia en Japón, concretamente mi vida en la ciudad de Kanazawa, me hizo crecer como persona y me ayudó a fortalecer mi personalidad y mi espíritu. El simple caminar por las calles de Kanazawa, a la orilla de un río, o pasando por el castillo de la ciudad, la tranquilidad y seguridad de la ciudad, el encontrarse a comer okonomiyaki o yakiniku con amigos, el charlar y reírse en un izakaya ambientado en la época Showa, etc. todo construyó una memoria de tres años que atesoraré toda mi vida.

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