Vivir en Japón me abrió la cabeza de maneras inimaginables. Vivir en una cultura tan distinta hace que estés en un estado de asombro por todo lo novedoso, pero también que aprecies y resignifiques aquello tan cotidiano que uno deja atrás. Aprendí muchísimo sobre mí mismo. En cuanto a mis estudios, el manga, aprendí cosas que no hubiera podido aprender en otro lado.

Fue una gran experiencia. El contenido del programa estaba actualizado, y las personas a cargo eran claros especialistas en el tema.
También, cabe destacar que varios de los profesores que nos dieron clases eran personas exitosas en el rubro, e incluso responsables del desarrollo de productos icónicos que marcaron tendencia.
El plato fuerte de lo vivido en Japón tiene que ver con las personas que se conocen allí, ya que el programa suele estar orientado a profesionales de países en vías de desarrollo, uno tiene la posibilidad de convivir durante unas semanas con personas de culturas completamente distintas a la nuestra, lo que hace a la experiencia mucho más enriquecedora.
La organización del curso es extremadamente prolija, perfecta. Te explican bien claro qué parte de los gastos están cubiertos por la beca y cuáles deben ser abonados por la persona, y las instalaciones del Kenshu center están en muy buen estado edilicio y de limpieza.
En fin, recomiendo 100% a este tipo de becas que nos acercan a la cultura Japonesa tal que no solo uno logra visitar dicho país sino que también tiene la oportunidad de conocer como dicha cultura afecta al desempeño profesional en ese país y la cultura aplicada al trabajo y al diseño.

Las becas que realicé en Japón me permitieron no solo aprender sobre temas nuevos, sino también vivir la experiencia Japón. Esto ya de por sí justifica el viaje, pasar un tiempo en Japón viviendo su cultura, costumbres e idiosincrasia es algo inolvidable. Es un lugar sumamente interesante desde todo punto de vista, y a mi criterio el país más avanzado del planeta en muchos aspectos. La infraestructura, el transporte, el respeto entre las personas, el sentido de la responsabilidad y el honor son algunas de las cosas para destacar. Se ve todo tan perfecto, limpio, bello.
Por otro lado el hecho de haber compartido el curso con compañeros de diversidad de países, cada uno de ellos con sus particularidades, enriquece la experiencia muchísimo. Tan así que decidí volver, a repetir mi experiencia… y volvería a hacerlo.

Gracias por visitar Estudiá en Japón