La primera vez que viajé todavía no existía internet, por lo que no podía tener una idea previa, pero fue realmente lo mejor que me pudo haber pasado. Viví la experiencia de una forma natural y si bien mis conocimientos del idioma eran muy básicos pude transcurrir el proceso de aprendizaje y adaptación a una cultura tan diferente de una forma muy positiva. No sólo conocí sobre Japón sino que hice amigos de todas partes del mundo que nos unió la experiencia y aún hoy 20 años después continuamos esa amistad tan profunda que no importa ni el tiempo ni la distancia.

No sólo fue una experiencia invalorable en mi vida profesional sino también en mi vida personal. Conocer la cultura de mis abuelos fue muy impactante y me hizo dimensionar la hazaña que habían realizado mis antepasados al inmigrar a Sudamérica y finalmente asentarse en la Argentina.
El vivir en Japón me hizo comprender todas las enseñanzas que de generación en generación se transmitieron en la familia. Y a ponerlas también en el contexto real del país.
Convivir no sólo con japoneses sino con estudiantes y profesionales de diferentes nacionalidades me ayudó a ser cosmopolita y tolerante en lo diferente.

Fue una hermosa experiencia. Aprendí mucho, me gustaron mucho las clases y tuve una gran profesora tutora, finalicé el curso exponiendo el trabajo de investigación que realicé sobre los extranjerismos en el idioma japonés. Además, conocí mucha gente de todo el mundo e hice muchos amigos. Fue una experiencia de muchísimo enriquecimiento personal y académico.

Mi experiencia en Japón fue magnífica. Habiéndome especializado en el idioma japonés y en la cultura japonesa, pude enriquecerme académicamente desde la mismísima fuente de información que es Japón. Desde mis profesores hasta mis compañeros todos han contribuido para que pueda estudiar en un ambiente académico óptimo, cordial y amistoso. Por otro lado, he podido conocer personas japonesas y extranjeras muy amables, estrechando vínculos de amistad que no olvidaré jamás. Por último, en lo personal, la experiencia en Japón, concretamente mi vida en la ciudad de Kanazawa, me hizo crecer como persona y me ayudó a fortalecer mi personalidad y mi espíritu. El simple caminar por las calles de Kanazawa, a la orilla de un río, o pasando por el castillo de la ciudad, la tranquilidad y seguridad de la ciudad, el encontrarse a comer okonomiyaki o yakiniku con amigos, el charlar y reírse en un izakaya ambientado en la época Showa, etc. todo construyó una memoria de tres años que atesoraré toda mi vida.

Gracias por visitar Estudiá en Japón