Fue una experiencia excelente y única. Luego de regresar realicé varios viajes de intercambio académico. Al no tener la barrera del idioma logré integrarme rápidamente al ambiente universitario. Los profesores de la cátedra me invitaron a participar como uno de los docentes durante toda mi estadía de la beca. Después de esta experiencia pude alentar a profesionales arquitectos y de otras disciplina de nuestra Universidad a realizar becas al Japón, quienes hoy son profesionales y académicos reconocidos a nivel nacional.

Una experiencia muy enriquecedora en muchos aspectos de mi vida. Un desafío importante en los niveles académicos, lingüísticos, sociales y culturales, que al cabo de experiencias más o menos satisfactorias, pude concluir mis estudios con una valoración positiva, con capacidad de expresarme y comprender conversaciones y carteles, incluso monografías de mi especialidad con la ayuda de un diccionario electrónico (en esa época no contábamos con un traductor online), y con una gran afinidad por las tradiciones culinarias y artísticas, que son tal vez la mayor influencia en mis preferencias actuales.

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