Nombre y apellido:
Romina Valeria Taverna

¿Qué estudios cursaste en Argentina?
Licenciada en Administración de Empresas Hoteleras y Gastronómicas

¿Qué organización te brindó la beca?
Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Deporte (MEXT)

¿Qué tipo de beca obtuviste?
Perfeccionamiento Docente

¿En qué fecha viajaste a Japón?
Octubre 2014

¿Regresaste de Japón al finalizar tu beca?
Sí, volví a Argentina

¿En qué fecha finalizó tu beca?
Marzo 2016

¿Qué estudios cursaste en Japón?
Clinical Education, School Management, Philosophy and Ethics of Education, School Psychology, School Counseling and Guidence.

¿Qué nivel de japonés tenías cuando viajaste?
Básico (No sabía japonés-N5)

¿Cómo viviste tu experiencia en Japón?

Mi experiencia en Japón fue una de las experiencias que más me ha marcado en la vida. Desde el primer momento en que llegué me sentí en casa, a excepción de cuando tenía que comunicarme en japonés y todavía no tenía el nivel necesario. Estando allá tuve la oportunidad no sólo de ser testigo y partícipe en la educación japonesa en sus diferentes niveles educativos (primario, secundario y universitario), sino que pude además profundizar mis conocimientos y habilidades en otras áreas de la cultura japonesa que me interesan y que formaban parte de mi proyecto de investigación. Dentro de la Universidad tomé muchos cursos culturales como caligrafía, ceremonia del té, ikebana, zazen y shorinji kempo. A su vez,  pude cursar materias impartidas por miembros de Naciones Unidas con sede en Kanazawa, en las cuales tuve la oportunidad de conocer la ciudad desde una mirada más profunda a través de proyectos de investigación que involucraban actividades tradicionales japonesas (actividades comerciales como la pesca y el cultivo de arroz, mantenimiento de la cultura dentro de la sociedad, etc.).
Tuve además la oportunidad de estudiar paralelamente durante toda mi estadía en Asano Taiko, una de las fábricas de taikos más antiguas e importantes del mundo, fundada en el año 1609. Pude conocer y generar un vínculo con la familia Asano, perfeccionar mi técnica en wadaiko (percusión japonesa), y aprender sobre el trabajo en equipo y los niveles de liderazgo dentro de un grupo.
Además, inicié mi práctica de zazen en el templo Daijoji, también ubicado en Kanazawa, donde tuve la oportunidad de compartir en ocasiones la vida en el templo junto a los monjes que allí se forman. Incluso les cociné empanadas caseras en su cocina como forma de agradecimiento.
Como mencioné al principio, mi experiencia fue más que enriquecedora. Si uno organiza sus tiempos, puede sumergirse y disfrutar Japón plenamente.
Hoy trato de difundir la cultura en diferentes ámbitos que encuentro, ya sea a través de mi conocimiento (lo que me permitió abrir un nuevo espacio para la difusión del taiko y zazen llamado ZenDaiko) o mediante la organización de actividades donde recurrimos a expertos en el tema ya sea a través de ZenDaiko, o a través de colegios.

¿Cómo contribuyó estudiar en Japón en tu experiencia laboral actual?

Siendo profesora de nivel medio en escuelas (materias administrativo-contables), en la medida que me es permitido, implemento la meditación zen en el aula obteniendo muy buenos resultados en el comportamiento de los estudiantes. He cambiado mi forma de pararme frente a una clase y las pautas de conducta que espero dentro del aula, desde el saludo al comienzo de la hora, hasta el mantenimiento de la limpieza del espacio de estudio explicando los motivos del mismo a partir de las 5S que comencé a enseñar junto a la filosofía Toyota.

¿Cuál es tu mensaje para los aspirantes a la beca?

No pierdan la oportunidad de vivir la experiencia si es algo que tienen ganas de hacer. Pueden surgir miedos y dudas, pero siempre van a aparecer cuando uno va a dar un paso tan grande como el de vivir en el extranjero. En lo personal, no me costó nada adaptarme al nuevo entorno por mi tipo de personalidad que coincidió con el lugar que elegí, muy tranquilo y lleno de naturaleza. Algo que sentí que me impidió vivir más plenamente mi experiencia fue la barrera idiomática. Siento que me perdí de mucha información y que podría haber incorporado más conocimiento en el día a día cuando iba a museos y templos, o durante mi entrenamiento, como también, en ciertas ocasiones, fue un impedimento en la universidad al momento de comunicarme con miembros del sector administrativo o con algunos profesores. Por lo tanto, mi recomendación sería que, si tienen la oportunidad, vayan con algún conocimiento previo de japonés.
Estando allá, lo que más me fue de utilidad para mejorar mi japonés, fue el haberme relacionado en el día a día con japoneses en las diferentes actividades que realizaba fuera de la universidad. La necesidad hace que uno utilice los conocimientos que tiene y que en otras circunstancias elegiría no utilizarlos por tener otras alternativas de comunicación (por ejemplo, en la universidad el uso del inglés).

Gracias por visitar Estudiá en Japón